SECTORESESTRATÉGICOS: EL COSTOSO ERROR DE NO COMUNICAR

El costoso error de no comunicar 2025

Por Silvana Larrea:
El sector petrolero ha sido históricamente discreto (por decir lo menos). No por falta de impacto, sino por una cultura institucional que confundió bajo perfil con intentos de invisibilidad.

¿El resultado? Una narrativa ausente que permitió que otros la escribieran. Al decir “petróleo” no resuenan cifras de inversión, sino “derrame”, “contaminación” y “conflicto”.

La consulta popular sobre el Yasuní fue el punto de quiebre. Un triunfo simbólico para el ambientalismo y el activismo, sí, y también una pérdida fiscal de proporciones estructurales. Solo el Bloque 43 ITT representaba ingresos de hasta $14 mil millones en 20 años, con una media anual de $690 millones.

El desmontaje de su infraestructura costará $467 millones, sin contar el impacto en empleo, inversión local y servicios públicos en la Amazonía, donde, en muchos casos, las petroleras cubrieron la ausencia del Estado en educación, salud y hasta seguridad.

La decisión de cerrar el Yasuní, aunque legítima desde la óptica democrática, se asemeja al Brexit británico: una victoria política que arrastra consecuencias económicas y sociales profundas. En ambos casos, la narrativa emocional venció a la técnica. Y en ambos, la falta de comunicación estratégica sobre costos reales fue determinante.

La minería, aún incipiente en Ecuador, corre el riesgo de repetir el patrón. Apenas dos empresas están en fase de explotación, mientras el resto explora. Pero el entorno ha cambiado: vivimos en una era de hiper comunicación, donde el silencio no es neutral: es sospechoso.

El bajo perfil puede ser una estrategia, pero solo si se gestiona con inteligencia narrativa, transparencia proactiva y segmentación de públicos.

La ausencia de licencias sociales, la falta de socialización técnica y el vacío informativo generan choques que no nacen del rechazo al desarrollo, sino de la desconfianza. Y eso cuesta en bloqueos, en reputación, en pérdida de oportunidades, en riesgos operativos críticos.

TRINOMIO IRRENUNCIABLE: No se trata de elegir entre desarrollo y naturaleza. Se trata de integrar. Ecuador no puede darse el lujo de sentarse sobre la gallina de los huevos de oro y dejarla morir por asfixia regulatoria o rechazo social. Especialmente cuando la pobreza rural bordea el 42%, y en provincias como Orellana alcanza el 76% por ingresos y más del 90% en pobreza multidimensional.

La minería formal ha demostrado que puede ser parte de la solución. En Zamora Chinchipe, la actividad minera ha reducido la pobreza a 30%, muy por debajo del promedio amazónico. Esto no ocurre por arte de magia. Pasa cuando hay inversión, diálogo, cumplimiento normativo y, sobre todo, comunicación estratégica.

COMUNICAR ES INVERTIR: Invertir en comunicación no es un gasto. Es una forma de blindaje reputacional, de construcción de legitimidad, de prevención de crisis. Lo caro es no hacerlo. Porque cuando se deja el espacio vacío, otros lo llenan. Y no siempre con datos.

La lección del Yasuní no debe ser solo ambiental. Debe ser institucional. La minería tiene una oportunidad real de posicionarse en la percepción de las personas como motor de desarrollo sostenible. Pero para lograrlo, debe hablar. Con rigor, con respeto, con estrategia.